Somos trabajadores correntinos, mayoritariamente organizados en ATE (Asociación de Trabajadores del Estado); partícipes, en diciembre de 1991, de la fundación del CTA (Congreso de Trabajadores Argentinos) en la ciudad de Burzaco - Bs. As.


Construimos el CCTyP (Congreso de la Cultura, el Trabajo y la Producción), durante los años 92-96, en conjunto con las organizaciones de los pequeños productores, tanto de la industria como del campo, el movimiento cooperativo, las organizaciones de Derechos Humanos y de la Cultura popular.


Organizamos el primer Congreso provincial (Congreso de Trabajadores Correntinos), el 30 de octubre de 1992, previo al primer Congreso nacional del CTA, que se realizó en noviembre del mismo año, en Parque Sarmiento-Bs. As.



«(...) reafirmamos nuestra identidad latino-indo-afro-americana»



En mayo de 1993, realizamos el CCTyP del NEA, donde definimos que la disputa contra el sistema neoliberal-capitalista es una disputa cultural, y reafirmamos nuestra identidad latino-indo-afro-americana.


No nos consideramos inventores de un nuevo movimiento, somos continuidad de la identidad política de la “CGT de los argentinos” que enfrentó a la Dictadura cívico-militar de Onganía y Krieger Vasena, unidad obrero-estudiantil del “Mayo argentino del 69”. Rebelión popular, que comenzó con el “Correntinazo” (15 de mayo), siguió con el “Rosariazo” y finalmente, con el “Cordobazo” (29 de mayo), marcando el inicio de la caida de Onganía y el camino hacia la recuperación democrática en el país. Proceso democrático que fue nuevamente violentado por un Golpe de Estado el 24 de marzo del 76.


Asumimos, entonces, la resistencia a la Dictadura más genocida de la historia de nuestro país. La cual tuvo como sus máximos ejecutores al General Rafael Videla y a José Martínez de Hoz representante de la oligarquía histórica de la Sociedad Rural. En este proceso, la mayoría de los protagonistas de la Rebelión del 69, sufrieron cárcel, torturas, desapariciones y fueron asesinados.


Este proceso dictatorial, además, intentó sostenerse en el poder a través de una Guerra, contra Inglaterra, por la recuperación de nuestras Islas Malvinas. Fueron muchos los jóvenes soldados correntinos que pusieron el cuerpo en aquel sangriento enfrentamiento; y, no pocos, nos esperan en aquellas tierras, que son argentinas. Nosotros, reivindicamos nuestra soberanía y a los patriotas que dieron la vida por ella. Pero, no la guerra, decidida y conducida por los cobardes genocidas de nuestro pueblo, conducta militar que no fue diferente en las Malvinas.


Esta Dictadura incorporó a nuestro país al proceso de neo-colonización de los Estados latinoamericanos al imperio estadounidense, inaugurando las políticas de desmantelamiento del Estado, la desindustrialización y la dependencia financiera con el endeudamiento externo.


Con la derrota militar de la Dictadura y gracias a la resistencia de los sectores populares, recuperamos la Democracia en 1983.


Tardamos en dimensionar la destrucción política-social generada por esta Dictadura. Nos cuesta recuperarnos de tanta ausencia de militantes populares (30.000 muertos y desaparecidos) y tanta violencia cultural con el terrorismo de Estado. Más aún, con la posterior traición del menemismo que profundizó la entrega, con sus políticas neoliberales y de relaciones carnales con el imperio.


Nuestra lucha continua, asumiendo la necesidad de reconstruir la unidad de la clase trabajadora y la identidad latinoamericanista del movimiento popular. Esta es nuestra identidad política, construyéndonos democráticamente. Reconociéndonos como clase trabajadora explotada, excluidos y oprimidos. Con esta identidad enfrentamos a las oligarquías históricas, en nuestra provincia y en el país. Oligarquías que fueron los “civicos” de la Dictadura genocida, los que gobiernan con represión. Y los que, hacen terrorismo económico provocando golpes de mercado, con el fin de mantener el poder cuando no tienen el gobierno.



«Concebimos la revolución popular como la transformación cultural desde nosotros, los sujetos del 'pueblo social'»



Somos trabajadores del movimiento popular histórico de liberación, y como tal, enfrentamos la violencia neoliberal del menemismo, asumiendo transitar el camino de la reconstrucción revolucionaria, democrática, del movimiento. Con este objetivo, constituimos una nueva organización de la clase trabajadora, más allá de los “empleados del sistema”. Somos conscientes que estamos en el tránsito hacia la necesaria transformación de la organización de los trabajadores, asumiendo este tiempo histórico latinoamericano, que nos convoca a realizar el sueño de la Patria Grande. Concebimos la revolución popular como la transformación cultural desde nosotros, los sujetos del “pueblo social”.


Los correntinos, pertenecemos a una región histórica, republicana federal, de lucha contra el centralismo unitario. Nuestra Identidad democrática se encuentra en nuestra raíz guaraní y en el proyecto revolucionario de la Liga de los Pueblos Libres.


Consideramos que nuestro destino no es solo resistir sino el de construir sociedades y comunidades nuevas basadas en la Soberanía popular. Por esto, en el 2006, nos convocamos a una Constituyente Social, con el objetivo de construir un poder constituyente democrático, que garantice la soberanía de los pueblos, ejercida por cada comunidad en su territorio.



«(...) oportunidad de construir alternativas al sistema en crisis»



Estamos, en América Latina, ante la oportunidad de construir alternativas al sistema en crisis. Asumir este desafío, nos exige construir nuevas instituciones democráticas, para avanzar hacia nuevas formas de organización del Trabajo no-explotado, con sistemas productivos sustentables para el desarrollo de los pueblos, priorizando el objetivo de la Soberanía Alimentaria, en el consumo popular.


La Constituyente social es un “espacio permanente de construcción comunitaria”. Por ello, en Corrientes, asumiendo los objetivos de democratización de la “Constituyente Social” hemos instituido la Asamblea Ciudadana de Corrientes.