UNIVERSIDAD POPULAR DE LOS PUEBLOS LIBRES

MANIFIESTO


Como trabajadores hemos cuestionado el sistema capitalista en forma integral en cuanto a la organización del trabajo, la organización productiva y organización distributiva.


Lo hicimos concretamente, constituyendo el CTA (Congreso de Trabajadores Argentinos) para unificar la clase, cuestionando la organización de explotación del trabajo y la no-distribución de la renta capitalista; pero, cuestionando el modelo productivo de explotación y saqueo, por lo cual, nos puso en la disputa de la Distribución de la Riqueza. Y para esta disputa, conformamos un espacio de articulación política con las organizaciones de pequeños productores del campo y la ciudad, con todas las organizaciones sociales que constituyeron una diversidad de identidades populares resistiendo y buscando alternativas al sistema. Ese espacio fue el CCTyP (Congreso de la Cultura, el Trabajo y la Producción).


El neoliberalismo, sometió el circuito: del Trabajo, la Producción y la Distribución, a las reglas del “Mercado Mundial”, dominado por el poder financiero internacional y su objetivo supremo, la acumulación capitalista, sin límites.


Dada la riqueza de Bienes naturales y su capacidad productiva, la existencia de pobreza, en la Argentina no es producto de la escasez sino de la no-distribución de la abundancia. Pero, las enfermedades provenientes de la mala alimentación, desde la desnutrición por hambre hasta por el masivo consumo de las “comidas basuras” producidas por el sistema, desnuda que estamos ante una disputa cultural. La base de la acumulación capitalista, todo su andamiaje financiero y productivo esta puesto en la cultura del consumismo.


Nuestra etapa de mayor confrontación al neoliberalismo en la Argentina fue cuando logramos unificar a los sujetos del Trabajo y la Producción en la disputa por la Distribución. Planteando, con la consigna de “ningún hogar pobre en la Argentina”, el objetivo de que el Estado garantice un ingreso suficiente a todos los hogares de la Argentina. El concepto de “garantizar” esta dentro del sistema, no estaba como objetivo la implementación del ingreso universal por parte del Estado, sino el cubrir el “ingreso suficiente” a los hogares, cuyos miembros carecían de ingreso. Tanto es así, que el ingreso no era universal hacia el interior del hogar, lo cobraba uno principal, “jefe o jefa”.


La importancia de recordar nuestra propuesta de “Segura de Empleo y Formación”, de una Asignación universal para los hijos menores de 18 y la Asignación para los mayores de 65 años sin jubilación, es justamente que no se planteaba “la distribución universal del ingreso” desde el Estado sino que, el objetivo fundamental del proyecto, era la transformación cultural y estructural del circuito del Trabajo, de la Producción y del Consumo. Transformación cultural del sentido del funcionamiento del circuito, de que su objetivo principal no sea la “Renta de acumulación capitalista” sino, el del Desarrollo humano; que no es individual sino colectivo, comunitario. Y considerando, que la Cultura es la forma de vida de un pueblo, de una comunidad, su desarrollo humano depende de la acción colectiva, cotidiana. Y aquí, esta la base de la construcción cultural, que toda acción colectiva requiere de un pensamiento colectivo.


Por ello, la transformación política, social y económica hacia el desarrollo humano comunitario, nos exige la construcción de un pensamiento popular, de un conocimiento colectivo, desde la identidad comunitaria territorial que se asuma, para avanzar en los cambios estructurales que garanticen el propio proceso de transformación popular.


Esta retroalimentación permanente cultural solo es posible sostenerla con la Formación popular. Es que, la educación significa, “formar, instruir”, es decir, podemos definirla como el proceso multidisciplinario mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres, formas de comportamiento. De esta manera la educación no sólo se produce a través de la palabra, sino que está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes. De aquí que, la educación es el instrumento de reproducción cultural.


Reconociendo las contradicciones en el enfoque dominante de la educación, a nivel mundial, puesto que en la actualidad, no conduce al desarrollo humano equitativo, porque reproduce, desde el liberalismo económico-financiero, las pautas culturales del sistema capitalista, de la “civilización occidental en crisis. Sostenemos, por lo tanto, para nuestro proceso de transformación, la necesidad de una educación “popular”, de procesos político-pedagógicos que busquen superar las relaciones de dominación, opresión, discriminación, explotación, iniquidad y exclusión.


Los esfuerzos dirigidos hacia la transformación social giran en torno a fundamentos filosóficos, políticos y pedagógicos en un paradigma educacional, que implica el desarrollo de nuevas estructuras sociales y nuevas relaciones entre personas, basadas en nuevas concepciones del habitad, la ciencia, la tecnología, y el respeto al medio ambiente. Este asumir la construcción del pensamiento popular significa para nosotros la democratización del conocimiento y de la comunicación.


De aquí que nuestra propuesta no surgió de la idea política y menos económica de un “grupo de iluminados”, fue producto de un proceso de construcción democrática participativa, desde los cuatro “Encuentros nacionales del Nuevo Pensamiento”, en los cuales se definió la propuesta del “Shock distributivo”, donde el instrumento fundamental para la transformación democrática, era el “Seguro de Empleo y Formación para los jefes o jefas de familias desocupadas”.


La propuesta consistía en la creación de un Instituto Nacional de Empleo, donde todo aquel que cobrara el “Seguro” debía incorporarse a un sistema de Formación, basado en el estudio de las economías regionales (Bienes naturales, cultura productiva y consumo) para la generación de nuevas formas de Trabajo, asociativo, cooperativo, para la producción de bienes y servicios puestas al consumo interno para el desarrollo humano democrático, comunitario.


La idea del ingreso suficiente garantizado por el Estado tenía por objeto “liberar” al pueblo trabajador (excluido, explotado, oprimido) cubriendo su Seguridad Alimentaria con el fin de incluirlos en un Programa de construcción democrática, desde ellos mismos, de trabajo, producción y consumo para el desarrollo humano, comunitario.


Por esto, nuestro objetivo principal, estratégico, es lograr la Soberanía Alimentaria. Y hablar de Soberanía, desde el movimiento popular, es hablar de la Soberanía de los Pueblos. Nuestra concepción de Soberanía es construcción de Democracia real, ya que, aquí radica la esencia de la Soberanía popular, en la Democracia participativa. Entendiendo que Soberanía popular es poder resolver como vivir donde vivimos, en nuestro territorio; y para ello, la única manera es con la construcción democrática comunitaria.


Estamos convencidos, por todo lo expuesto, que la recuperación de nuestra cultura alimentaria es el camino soberano para vencer al consumismo mercantilista, dominante del sistema. Y la Formación popular resulta imprescindible para cualquier proyecto de soberanía popular.


Los movimientos sociales en América Latina, desde la resistencia al neoliberalismo, venimos sosteniendo la necesidad de construir Alternativas al sistema capitalista definiendo que “Otro mundo es posible”.


En la última declaración de la Cumbre de los pueblos, realizada en Río de Janeiro-2012 en el marco del Río+20, encontramos los principios y las definiciones políticas-sociales que alimentan nuestro proyecto comunitario.


Los movimientos sociales y populares, sindicatos, pueblos, organizaciones de la sociedad civil y ambientalistas allí reunidos, declaramos que:

«(...)Las alternativas están en nuestro pueblo, nuestra historia, nuestras costumbres, conocimientos, prácticas y sistemas de producción, que debemos mantener, mejorar y lograr una escala como proyecto contra-hegemónico y transformador»

«La defensa de los espacios públicos en las ciudades, con gestión democrática y la participación popular, economía cooperativa y solidaria, la soberanía alimentaria, un nuevo paradigma de producción, distribución y consumo, el cambio de la matriz energética, son ejemplos de verdaderas alternativas al sistema actual agro-industrial-urbana»

«Asimismo, reafirmamos la urgente distribución de la riqueza y la renta, la lucha contra el racismo y el etnocidio, la garantía del derecho a la tierra y territorio, el derecho a la ciudad, el medio ambiente y el agua, la educación, la cultura, la libertad de expresión y la democratización de los medios de comunicación»

«El fortalecimiento de diversas economías locales y de los derechos territoriales de la comunidad garantiza la construcción de economías más vibrantes. Estas economías locales proporcionan medios de vida locales sustentables, la solidaridad comunitaria, componentes vitales de la resiliencia de los ecosistemas. La diversidad de la naturaleza y asociada a su diversidad cultural, es la base para un nuevo paradigma de sociedad»


En estos cuatro párrafos de la Declaración de los movimientos sociales de América, están sintetizados los principios, definiciones y objetivos políticos y socio-económicos de nuestro proyecto de Comunidad Productiva y de consumo desde los Trabajadores.


Para ello, las siguientes organizaciones, que somos partícipes de la resistencia al neoliberalismo y dando continuidad al espacio de construcción del CCTyP:


Asamblea Ciudadana de Corrientes - ATE – (Corriente Federal de Estatales - Corrientes-Entre Ríos - Santa Fe) Asociación de Pequeños Productores de Corrientes (Foro campesino NEA-Litoral) Asociación de Huerteros Urbanos de Corrientes - Asociación Provincial de Ferias Francas. Asociación de Trabajadores Auto-gestionados de la Producción (Cooperativa de Trabajo “Unidad y Trabajo” -industria maderera-Casas y Muebles; Cooperativa de Trabajo “Proyecto Fortaleza” -ecológica – Reciclaje; Cooperativa agropecuaria “Taragui”-Producción agropecuaria). Asociación Servicio Profesional para el Hábitat (Se.Pro.Ha.) Instituto “Ko'embota” (Lengua y Cultura Guarani). “Taller Jaguar Azul” (Arte público). “Paye” (Cine-audiovisual).“Los diversos” (Teatro popular). “Mainumby” (Comunicación popular).


Constituimos la Universidad popular de los Pueblos Libres de gestión democrática comunitaria, sustentada en principios ético-políticos basados en una pedagogía crítica y creadora que apuesta por el desarrollo humano, comunitario, popular.


Será la herramienta permanente de construcción cultural, avanzando desde el conocimiento popular, partiendo siempre del otro, en la comunicación y en la comunidad. Destinada a compartir experiencias y a avanzar en un aprendizaje común, donde lo importante no son los mensajes, sino el Sujeto Social, quien le da sentido a aquellos.


Nuestro proyecto implica Planificación y esta significa siempre una pregunta por el futuro. El gran maestro venezolano Simón Rodríguez, proponía una mirada hacia atrás para empezar a construir, aprender de nosotros mismos, recuperar el lenguaje pleno de sentido del proyecto histórico latinoamericano, en el actual proceso de integración de los pueblos conformando la Patria Grande.


La comunicación social, entonces, requiere un conocimiento de las cosas, de los seres y del lenguaje, pero fundamentalmente de pensar el futuro con la dimensión de la utopía. Como dice Rosa María Alfaro "las propuestas de cambio no son hoy sostenibles si no adhieren a una utopía universal por la igualdad, el desarrollo y la democracia”.


Por ello, nos identificamos con el movimiento artigueño y su proyecto de Soberanía popular, republicano democrático federal, de la Liga de los Pueblos Libres. Y la actualización política-ideológica, desde el fortalecimiento de la identidad cultural latinoamericana, de democratización del Trabajo, la Producción y el Consumo.


La Universidad popular de los Pueblos Libres, estará compuesto por tres Institutos:


Instituto de Cultura del Trabajo y el Estado

Instituto de Cultura Alimentaria y Consumo popular

Instituto de Cultura y Comunicación Popular