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EL SENTIDO DE LA BANDERA (2DA. PARTE)

Las Banderas, al igual que los escudos, tienen su origen en el uso de estandartes representativos de Reyes y Señores feudales, específicamente, de sus linajes o casas reales, más que de territorios o naciones. Fue en el enfrentamiento de los reinos católicos contra los musulmanes del mundo islámico que empezó a utilizarse como emblema de los ejércitos de los reinos. Debe comprenderse que se trata de un símbolo distinto, por lo tanto separado de los escudos. La Bandera de la Provincia de Corrientes es la única bandera de la Argentina y América que tiene su escudo incorporado a la Bandera; el motivo es claro, es la reafirmación de la identidad de los conquistadores como clase política gobernante.

Las Banderas representan la construcción política histórica de un pueblo a partir de su proceso de autonomía e independencia. Veamos, concretamente, como se desarrollaron las Banderas en el proceso de la revolución independentista. Fue a partir de la Asamblea del año XIII que se inician dos procesos constituyentes: uno, de las oligarquías municipales (Cabildos) conducidos por Buenos Aires que sostenían la monarquía constitucional; el otro, el  de los Pueblos de nuestra región, sosteniendo un sistema republicano democrático federal.

El Congreso Constituyente de la Liga de los Pueblos Libres (Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Banda Oriental), se realizó el 29 de junio de 1815 en Arroyo de la China (actual Concepción del Uruguay). Allí se Declaró la independencia de todo poder extranjero y como sistema político el republicano democrático federal. Como identidad política se juró una Bandera, la “tricolor”: azul en los extremos, Blanco al medio y una franja roja cruzada.

Respecto a los colores no hay ninguna duda de su significado, en cuanto a su forma o diseño, fueron tres las banderas de la Liga. La primera fue la utilizada por los ejércitos: la de tres franjas iguales horizontales: rojo, azul y blanco (utilizada por los comandantes de las fuerzas federales, como  Andresito).

La Bandera definida como representación política de la Liga es la que describe, de puño y letra,  José Gervasio Artigas al Gobernador de Corrientes  José de Silva, en la carta que le enviara de fecha 26 de marzo de 1815: “Blanco al medio, azul en los dos extremos, y en medio de estos unos listones colorados, signos de la distinción de nuestra grandeza, de nuestra decisión por la República y de la sangre derramada para sostener nuestra libertad e independencia”. Así, la tercera bandera en reemplazo de esta, es la jurada en el Congreso de 1815.

De las tres Banderas, dos flamean en la Mesopotamia argentina. La primera, la de Andresito, es la Bandera de Misiones. La jurada en el Congreso realizado en Concepción del Uruguay, es la Bandera de Entre Ríos. Entonces falta, la histórica de los listones rojos que flameó en Corrientes; esta es la historia  de quienes dieron la vida para que los pueblos de nuestra región, seamos libres y soberanos. La reivindicación histórica del proyecto vigente, sería que las tres banderas flameen en nuestra región mesopotámica, tal cual eran.

El otro Congreso Constituyente fue el convocado por la oligarquía de Buenos Aires en Tucumán. Donde el 9 de julio de 1816, un año después, declararon la independencia y no pudieron resolver sobre el sistema político, porque hubo dos propuestas que dividieron el Congreso.  Belgrano propuso monarquía Inca con capital en Cuzco y en representación de los diputados porteños, Anchorena, propuso monarquía borbónica con capital en Buenos Aires. La Bandera jurada en Tucumán fue la celeste y blanca incorporando el Sol Inca en el medio. Esto fue así, porque la propuesta de Belgrano y San Martín era de la Patria Grande, de los pueblos de Sudamérica, tal como figura en el acta de la Declaración.

Ahora, en nuestro caso, así como no sería correcto que figure el escudo de Corrientes o sus símbolos en la Bandera, resulta también inconveniente incorporar símbolos o mejor sería decir, crear símbolos de la cultura guaraní.  Fundamentalmente, por respeto a los pueblos guaraníes, a su cultura ancestral. Porque, es una falta de respeto asumir símbolos de carácter espiritual sin un conocimiento profundo de su cultura, de su cosmovisión. Los Mbya Guaraní de Misiones lograron el reconocimiento a su espiritualidad en el año 2003, estando inscriptos en el Registro de Cultos del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Deberíamos aprender de este pueblo guaraní, que no siendo cristianos, reconocen a Andresito Guazurarí (así lo llaman) como su Abuelo (Padre Anciano, sabio), por sus valores humanos en su lucha por la libertad de los pueblos, por la igualdad fraterna, por defensa del territorio y de la naturaleza.

Lo primero a entender, es que el guaraní es una cultura de la Palabra. Ellos no representan imágenes, menos de Dios o semidioses (como lo establece el catolicismo: no adorar imágenes), tanto que los primeros investigadores, incluido el padre jesuita Ruiz de Montoya, creían que eran ateos. Lo segundo, es que los guaraníes son monoteístas y su Dios es espíritu puro, irrepresentable. Su nombre  guaraní es Ñamandú.  Tupa es nombre guaraní de Dios, adoptado por los Jesuitas en su traducción al guaraní de la Teología cristiana.

Los mayores investigadores, como Pierre y Elene Clastrés, León Cadogán  (que convivió con ellos), el jesuita Bartomeu Melia y Graciela Chamorro autora del libro “Teología guaraní” (2004), coinciden con estas definiciones desarrollando la cosmogonía guaraní desde el conocimiento de su lengua. Pero, además, los estudiosos expresan que aún falta mucho por conocer.

No se puede mesclar el significado del sol para los guaraníes con el sol de nuestra Bandera argentina, que corresponde al Dios Inti de los Incas, que es un sol amarillo con rayos y cara. Si además, se pretende incorporar la cruz fundadora, del milagro contra los guaraníes, siendo Tupa para los guaraníes, trueno, lluvia, la simbología es una total reafirmación de la dominación cultural de los conquistadores sobre los conquistados guaraníes.

El objetivo de reivindicar el proyecto histórico de la bandera del republicanismo democrático federal tiene el sentido de restituir la verdad histórica de los pueblos de Nuestra América, en la búsqueda de conformar  sociedades libres e iguales.

En este tiempo latinoamericano, necesitamos fortalecer nuestra identidad democrática real para construir la soberanía de los pueblos de nuestra Patria Grande.

Juan Alfredo González
Presidente
Asamblea Ciudadana Corrientes

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